Uno de los efectos más frecuentes de revisar los gráficos cada cinco minutos es el
overtrading. Cuando una persona ve movimiento constantemente, puede sentir que siempre existe una oportunidad.
Pero movimiento no significa oportunidad.
Abrir demasiadas operaciones puede provocar:
- mayores costes por spreads y comisiones;
- más operaciones de baja calidad;
- decisiones tomadas sin confirmación;
- mayor exposición al riesgo;
- cansancio mental y pérdida de concentración.
El operador comienza a actuar simplemente porque está mirando el mercado. En ese momento, el trading deja de seguir un plan y se convierte en una reacción emocional.
En muchas situaciones, la mejor decisión es esperar. No abrir una operación también forma parte de una estrategia profesional.